Fatiga estacional
En una temporada de clima impredecible como esta, nuestro organismo se ve muy afectado por las fluctuaciones de temperatura y si, quizá, no salimos de la temporada de invierno con la alimentación adecuada, las características de la Primavera (de renacimiento, movimiento y expansión) no se viven de la mejor manera. Podemos sentirnos cansados, tener problemas digestivos, un sueño no reparador y nuestras obligaciones diarias nos pesan más de lo habitual, mientras el Sol brilla intensamente y la Naturaleza en plena expansión nos invita a una vida llena de energía y vitalidad.
¿Qué podemos hacer para recargar las pilas y seguir los ritmos de la Naturaleza?
Antes que nada deberíamos tomar más conciencia de nuestros ritmos que en realidad no son tan naturales; a menudo tenemos demasiado que hacer, no nos concedemos momentos de relajación lo suficientemente largos para digerir, asimilar y deshacernos de todo aquello que hemos incorporado, ya sea comida o experiencias de vida.
Todo lo que hacemos tiene un impacto en nuestro sentirnos nutridos y por tanto en nuestra posibilidad de gastar energía para vivir la vida plenamente – esto ya podría ser un concepto clave para mejorar.
Así que, si no somos capaces de sacar el máximo provecho de nuestra nutrición, lo que significa digerir, asimilar y eliminar aquello que nos hemos apropiado en relación con nuestro ritmo de vida, nuestro organismo se sobrecarga y no podrá funcionar al máximo de sus posibilidades.
Recargar los riñones, centro de nuestra “energía básica”, podría ser una buena solución; descansar más, consumir productos con un contenido adecuado de minerales, beber agua tibia (salada) y realizar actividad física sin sobreesfuerzos. Pero esto podría ser insuficiente. De hecho, trabajar el “suelo” (El Elemento Tierra según la Medicina Tradicional China) nos ayuda más a hacer brotar cosas hermosas, exactamente de la misma manera en que un terreno sano, rico en nutrientes, puede dar vida a plantas de Cannabis de primera calidad.
Echemos un vistazo rápido a las funciones orgánicas y energéticas de Estómago y Bazo, los dos órganos ligados al Elemento Tierra y en la base de nuestra distribución de energía.
Estómago

Meridiano del estómago – ST36 es un punto clave para trastornos gastrointestinales, náuseas, estrés y fatiga
El estómago es un órgano hueco ubicado en el hipocondrio izquierdo del epigastrio. Sus funciones son “acoger”, almacenar y digerir el bolo alimenticio que llega a través del esófago tras la primera fase de digestión en la boca (masticación), transformándolo en quimo y luego liberándolo al duodeno para una digestión y asimilación posteriores.
Aparte de los alimentos, el estómago se abre también simbólica y energéticamente a nuestras emociones, generadas por nuestros procesos mentales, que, si no se elaboran (“digestan”), pueden crear problemas funcionales del órgano (gastritis, acidez, reflujo, problemas digestivos) que se expresan a nivel intestinal en colon irritable, distensión abdominal, diarrea/estreñimiento, etc. y causan dificultades de asimilación de nutrientes y por ende un suministro energético reducido. Las emociones no digeridas pueden llevar a pasividad, rumiación y preocupación.
Bazo

El bazo es un órgano sólido ubicado debajo del diafragma en el lado izquierdo del abdomen cerca del estómago y del páncreas; forma parte del sistema linfático.
Su función es producir y madurar nuevos glóbulos rojos y demoler los viejos, producir glóbulos blancos y vigilar la presencia de patógenos y partículas no propias. También almacena sangre.
El bazo también participa en la elaboración de procesos mentales y en la transformación de “sangre mala” en “sangre buena”, pero si carece de eficacia funcional el bazo puede provocar problemas relacionados con el ciclo menstrual, la circulación linfática y la circulación sanguínea misma. Los sentimientos pueden volverse melancólicos y ansiosos.
El elemento Tierra

Así, el Elemento Tierra es el que gestiona “la elaboración de todo aquello que ingerimos a nivel material y emocional y transforma las partes “buenas” en alimento para el cuerpo y el alma mientras elimina el resto.
Si no somos capaces de ejecutar este proceso alquímico de manera adecuada, nuestro organismo no tendrá la posibilidad de transformar el alimento en energía para gastar.
Además, como el Elemento Tierra es también el elemento central de los Cinco Elementos de la MTC, punto de partida para el nacimiento de las cosas, cuando está fuera de equilibrio, todo nuestro Ser se ve afectado y nuestra energía baja, se bloquea o no se gasta de forma eficiente. La fatiga aumenta y la pasividad ansiosa sustituye a la acción proactiva.
Cannabidiol

Además de dedicar tiempo a actividades físicas de ritmo lento (p. ej. yoga, meditación, Tai Chi, paseos por la naturaleza, que siempre son una bendición para nuestro cuerpo-mente) y asegurarse de consumir productos de buena calidad, naturales y de temporada, con un alto nivel energético y un bajo esfuerzo digestivo (productos frescos y sencillos, productos fermentados naturales; no a lo habitual: carnes rojas, embutidos, alimentos enlatados e industriales, dulces azucarados, fritos, etc.), es muy útil el cannabidiol (CBD).
Como el sistema endocannabinoide, que es el sistema endógeno encargado de mantener o recuperar la homeostasis en nuestro cuerpo, está presente principalmente a nivel del sistema nervioso central y del sistema linfático, tiene un impacto importante en todas nuestras funciones corporales, incluidos los sistemas digestivo y defensivo y también en nuestras emociones.
Como ya han señalado estudios de investigación, muchos problemas de salud se generan por una deficiencia del sistema endocannabinoide. Por tanto, suplementar con fitocannabinoides nos ayuda a restaurar un estado psicofísico-emocional más equilibrado, relaja la ansiedad, disminuye nuestra respuesta al estrés y como consecuencia el estado continuo de alarma, que reduce aquellas funciones que son “secundarias” a la de supervivencia (como las funciones digestiva e inmune) en términos de protección de nuestra integridad orgánica.
El CBD (cannabidiol) es un gran complemento para el sistema endocannabinoide por su capacidad de normalizar sus funciones, lo que como un “efecto dominó” restaura la funcionalidad de las otras partes de nuestro organismo. Además, mejora la calidad del sueño y calma un sistema digestivo “nervioso”, contrarrestando estados inflamatorios, tensión muscular y dolor agudo o crónico.
Si añadimos unas gotas de CBD a nuestro plan alimentario diario, será como añadir un fertilizante a nuestra tierra, que no solo nutre sino que también mantiene nuestra salud estable y previene el empobrecimiento de nuestras funciones psicofísicas.
Nuestra salud tiene su punto de partida en la (Madre) Tierra.

Raquel Bonifacia

