¿De qué están hechos los cristales de CBD?
Los cristales de CBD provienen de plantas de cáñamo industrial, variedades cultivadas específicamente de Cannabis sativa L. con bajo contenido de THC. Estas plantas son criadas selectivamente para maximizar la producción de CBD mientras se mantienen los niveles de THC por debajo del umbral legal del 0.3%. El perfil genético de estas cepas de cáñamo influye significativamente en la composición final de los cristales de CBD [Small].
Biosíntesis de Cannabinoides
Dentro de las plantas de cáñamo, el CBD existe principalmente en su forma ácida, ácido cannabidiólico (CBDA). Este precursor sufre descarboxilación, un proceso que implica calor o almacenamiento prolongado, para convertirse en CBD. Los tricomas de la planta, pequeñas estructuras glandulares en flores y hojas, son responsables de la producción de cannabinoides [Appendino].
Los factores ambientales como la composición del suelo, el clima y las prácticas de cultivo impactan el perfil de cannabinoides de las plantas de cáñamo. Las condiciones óptimas de crecimiento y las técnicas de cosecha cuidadosas aseguran un rendimiento máximo de CBD y una mínima contaminación. Algunos productores, incluyendo Enecta, enfatizan los métodos de cultivo orgánico para mejorar la pureza de su material de origen [Russo].
Extracción y Purificación
El viaje de la planta al cristal implica procesos sofisticados de extracción y purificación. Inicialmente, se obtiene un extracto crudo de CBD de la biomasa de cáñamo utilizando métodos como la extracción con CO2 o el lavado con etanol. Este extracto crudo pasa por un proceso de invernización para eliminar ceras y lípidos de la planta, seguido de la destilación para aumentar la concentración de CBD [Citti].
El paso final de cristalización implica disolver el destilado en un disolvente no polar y controlar cuidadosamente la temperatura y la presión. A medida que la solución se enfría, las moléculas de CBD puro forman estructuras cristalinas, separándose de cualquier impureza restante. Se pueden emplear múltiples ciclos de recristalización para lograr la mayor pureza posible, a menudo superando el 99% [Pavlovic].